• Beth Rosell

La vacuna (sin efectos secundarios) para la fatiga pandémica

Actualizado: abr 25

Porque lo conseguirás. Lo conseguiremos. …

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y te aseguro que cuando acabes, te sentirás más resistente.

Te sentirás mejor

Tenía mucha esperanza en que el año 2021 fuera el año de la liberación: quedar con amigos, viajar, no tener horarios… Pero lo cierto es que de momento, y mientras no haya una vacunación masiva que controle la pandemia, la realidad se reduce a la mascarilla, el gel y la distancia social.


El teletrabajo, los estudios online, el ocio anulado o muy reducido y sobre todo, la incertidumbre de hasta cuándo vamos a seguir con todo esto está minando el equilibrio emocional colectivo.


Sí. Es cierto. La situación es difícil y perdura en el tiempo. Mucha gente está inquieta, quejosa y hasta enfadada ante una realidad que parece no tener fin. Pero esto no es cierto. Algún día, todo esto cesará. Y mientras tanto, cada uno de nosotros tenemos el poder de elegir cómo lidiar con la fatiga pandémica.


La cuestión de fondo, entonces, no es tanto el problema en sí mismo sino, tal y como afirma Steven R. Covey, en cómo vemos el problema… y qué hacemos con él.


De nada nos sirve centrarnos en lo que está ocurriendo fuera. No nos ayudará levantarnos cada día y quejarnos por todo lo que está sucediendo. Si de verdad queremos sobrellevar lo mejor posible esta situación, pongamos el foco en cada uno de nosotros y no tanto en las noticias que nos vienen del exterior.


Así pues, aunque aún no podemos decidir en muchos de los aspectos que competen a nuestra libertad individual, sí que podemos decidir cómo afrontamos esta situación. Y a esto se le llama resiliencia. Y ser resilientes, también es una decisión.


Ya hemos visto que la fatiga pandémica tiene que ver con qué hacemos con lo que hacemos. ¿Eliges mejorar tu día a día? Si es así, aquí te dejo ocho tips que espero que te sean útiles en este tiempo de espera, en este tiempo de incertidumbre que nos ha tocado vivir.


Resiliencia: la vacuna contra la fatiga pandémica sin efectos secundarios y apta para todas las edades .


1. Acepta la realidad y no te ancles en el pasado. Disfruta del día de hoy, que pronto dirás que hoy fue ayer.


2. Fluye por la vida. Lo que resiste, persiste. ¿Prefieres no pensar en algo que te preocupa por si desaparece? Lo siento, pero esto no funciona así. Por tanto, no te resistas: quéjate y grita por toda esta situación… Escribe todo lo que sientes... Y cuando acabes… te sentirás mucho mejor.


3. Acepta lo que estás viviendo como si siempre hubiera sido así. ¿Echas de menos viajar al extranjero? Vives en un país precioso. ¿Qué tal si lo descubres?


4. Rebaja tus expectativas. ¿Qué no puedes salir a cenar? Sal a comer ¿Qué no puedes hacer una comida? Toma un vermouth.


5. Relaciónate. Confinados, sí. Solos, no. Coge tu móvil y repasa tu lista de amigos y familia. Cada semana queda con uno. Si empiezas por la A, vas a pedir que no te desconfinen porque todavía no has llegado a la Z.


6. Cuídate. Además de mascarilla, gel y distancia, consume comida sana, descansa, ríete, ponte guap@ y actívate. Deja el sofá de una vez.


7. Busca la alegría de vivir. Vive, no sobrevivas. Ponte música alta, sonríe, saluda.


8. De todo esto saldrás más fortalecido: No lo dudes... de todo esto, saldrás. Y algún día dirás... todo esto que aprendí.


Y si tu solo/a no consigues salir de la fatiga pandémica, un proceso de coaching puede ayudarte a activar tu resiliencia.



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